De los primeros habitantes de la región han quedado como testimonio algunas muestras de arte rupestre que se remontan a más de 8000 años de antigüedad.

Dentro de los distintos grupos que habitaron Arequipa destacaron los collaguas, un pueblo de excelentes tejedores y poseedores de grandes rebaños de alpacas.

El nombre de Arequipa se halla unido a una vieja leyenda. Según se dice, en una oportunidad el Inca Mayta Cápac pasaba con sus soldados por estas tierras y decidió acampar. Al dar la orden de partir, algunos de sus hombres le solicitaron quedarse. Entonces el Inca respondió en quechua: “Ari quepay”, que significa “Sí, quedaos”.

El 15 de agosto de 1540, en nombre de Francisco Pizarro, Garcí Manuel de Carbajal y casi una centena de españoles fundaron la ciudad de Arequipa.

Edificada al pie del Misti, la ciudad se fue convirtiendo con el pasar del tiempo en centro de la presencia española y criolla.

Durante la República, Arequipa fue la cuna de revolucionarias propuestas políticas y escenario de enfrentamientos entre diversos caudillos. Grandes políticos del siglo XIX como Francisco Javier de Luna Pizarro, presidente del Congreso en numerosas ocasiones, y Víctor Andrés Belaúnde, representante del Perú ante las Naciones Unidas, son sólo algunas de las figuras ilustres que nacieron en esta región.

En el siglo XIX, Arequipa se convirtió en un importante centro de exportación de lana de oveja y alpaca hacia Inglaterra, logrando así asentar su fuerza económica en el país.

En nuestros días, Arequipa, sin duda alguna, conserva su liderazgo económico y se ha convertido en el centro del comercio y la industria del sur del país.

The first inhabitants of the region left some examples of rock that are more than 8,000 years old art as testimonies of their existence.

Among the different people groups that lived in Arequipa, the Collaguas are notable for their excellent textile skills and their ability as shepherds of large alpaca flocks. The name Arequipa is associated with an old legend.

The story goes that by chance, Inca Mayta Cápac was passing through these lands with his soldiers, and he decided to make camp. At the moment of breaking camp, some of the soldiers asked him if they could stay.

Right away, the Inca responded in Quechua, “Ari quepay,” which means, “Yes, stay here.”

On August 15, 1540, Garci Manuel de Carbajal and almost one hundred more Spaniards founded the city of Arequipa in the name of Francisco Pizarro. Constructed at the foot of Mount Misti, over time the city became a center of Spanish and Creole influence.

During the Republic, Arequipa was the site of revolutionary political movements and the scene of confrontations among various leaders. Powerful political figures of the nineteenth century like Francisco Javier de Luna Pizarro, president of the Congress on numerous occasions, and Victor Andres Belaunde, Peruvian representative to the United Nations, are just two of the illustrious politicians born in this region.

In the nineteenth century, Arequipa became an important center for sheep and alpaca wool exportation to England, managing to establish its own economic strength in the country.

Currently, Arequipa, without a doubt, maintains its economic leadership and has become the southern commercial and industrial center for the nation.